All
Seguimos caminando, más lejos, hace días escuché una canción a la que usualmente califico de cursi, que alguna vez fue cantada por alguien del (algo) lejano pasado de mi vida, recordé luego momentos anteriores a eso, y posteriores, los últimos, un baile aflamencado y días demasiado agradables.
Cada minuto que pasa es un minuto más y a la vez uno menos que nos queda, en unos cuantos de esos pude recordar que en el pasado me culpaba de lo que había perdido, ahora no lo sé, y es que ya no creo en un destino ni en un más allá, no creo en casi nada de lo que las novelas enseñan, no creo en las almas gemelas, ni en espíritus chocarreros, ni en el amor de tu vida, ni en el poder del más fuerte, ni tampoco siquiera en el poder de un huairuro; ¡Está bien!, creo que todo se basa en decisiones tanto de lo que depende de nosotros como de quienes dependemos.
¡De acuerdo!, extraño una cálida compañía con quien compartir mis días y mi alma, pero también me divierte mucho estar solo, sin buscar consuelos externos ni nada parecido, esa mediana tranquilidad emocional evita que me deprima, más bien es agradable. Ahora escribo estas líneas porque recordé que hace varios años casi literalmente destruí gran parte de las barreras internas que me fueron interpuestas por una educación familiar que (según creo inocentemente) habían logrado aprisionarme por el miedo y la culpa, porque ahora mi mente está cargada de ideas diversas y contrarias de las que aprendí a tranquilamente elegir las que creo me aportan más, como por ejemplo porque escucho todo tipo de música sea secular, chicha, compleja o alternativa, porque puedo ver algún vídeo erótico con mis amigos y bromear con palabras moralmente poco aceptables, pero respeto a los demás, tengo algunos amigos homosexuales a quienes les guardo bastante aprecio, tengo algunas amigas promiscuas (algunas ninfómanas) a quienes les tengo el mismo cariño, aprecio y consideración que aquellas que no lo son (o aparentan no serlo), porque nunca pretendo aprovecharme de nadie, porque tampoco soy un santo, porque también dejé de creer en el dios “local” pero aún leo la biblia y tomo ciertos consejos positivos de ella y no busco ofender a quien tenga ideas contrarias a mi, porque ya no pretendo que las acciones honestas que hago sean para agradar a dios y para evitar el infierno, sino esencialmente porque me agrada ver sonrisas en las personas, porque en ellos veo a aquel niño que fui de pequeño esperando que alguien me ayudara en mis tareas o arreglar mis juguetes, porque vivo tranquilamente con mis padres y trabajando, y también sé que nada es permanente, que también hago bromas pesadas, digo palabrotas, me enojo, peleo, me disgusto, fallo o quiero irme de alguna tienda sin pagar (jaja) pero todo esto es un resumen del equilibrio que acomoda TODO en mi, y vuelvo al principio, espero en algún futuro compartir lo que soy con alguien que se vuelva especial para mi y yo para ella, con nuestras virtudes y defectos, no buscaré a nadie en especial ni intentaré conquistar a ninguna belleza que busque a alguien diferente a mi o que no le interese en absoluto, porque tengo dignidad y porque en mi soledad también soy feliz, así que sólo estaré más atento escribiendo mis canciones, viendo el amanecer junto a mi ventana esperando un día mejor y saliendo afuera a movilizarme para que así sea, La libertad empieza en la mente.
Hola Tavo, wauaaaau tenía que leer esto, de alguna manera con cierta parte de lo que has escrito me identifico, o casi con todo... Siempre llegan esos momentos nostalgicos en donde nos ponemos a recordar, tal vez es cierto que a veces queremos estar solos, incluso eso de estar contentos con la alegria de otros, y tambien el de no buscar a alguien porque en nuestra soledad tambien somos felices... Cuidate tavito.
ResponderEliminar