¡ La Mujer !
Si mencionase el nombre Lilith, se puede creer que se trata de: O bien un nombre propio, o el diminutivo de Liliana; o sino ¿Rei Ayanami de Evangelion?, ¡Algo así!, pero la verdadera Lilith es un personaje tan antiguo como la misma historia, diversas culturas han hablado acerca de ella adaptándola a su contexto. A mi particularmente me resulta interesante como la representan en los relatos del medio oriente antiguo.
De acuerdo al Tanakh judío (El conocido Antiguo Testamento de la Biblia judeocristiana) Dios creó al hombre y le dio el señorío de toda la creación, pero al estar este sólo y sentirse triste por ello, el creador lo adormeció, tomó una de sus costillas y de la misma formó a Eva (En hebreo: Fuente de vida), una mujer, la cual sería su compañera, su ayuda idónea, sin embargo Dios le haría saber que él (Adán) sería el amo de ella (Eva), su Señor, sobre todo se lo recuerda en el momento que son arrojados del Paraíso (Génesis Cap. 3 Vers. 16).
En los relatos antiguos vemos la historia un tanto diferente, incluso en el mismo Talmud judío, señalan que antes de Eva hubo alguien más, ¡Si, es cierto!, otra MUJER, la cual tenía diferencias notables con respecto a la conocida Eva, ¿Será por ello que tantas mujeres en el mundo hoy en día distan mucho de parecerse a nuestra supuesta Primera Madre?, por lo siguiente:
Aquella mujer, Lilith, para empezar no nació de una costilla de Adán, fue creada, igual que él, del barro, ambos del mismo barro, también a diferencia de Eva, ella realmente era su compañera, no su esposa-sierva-esclava, era completamente su otra mitad en femenino, por eso al igual que él, tenía personalidad, estima propia, identidad, juicio. Después de una corta vivencia los relatos nos muestran que ella abandonó a Adán porque este intentó “obligarla” a ser sumisa a él en diversos aspectos, incluso en el sexo, mientras que ella rechazó este reclamo porque sencillamente deseaba la “igualdad”, cosa que Adán al parecer no comprendió. Otros relatos añaden que, llena de ira por la insistencia de sumisión de Adán, pronunció el nombre sagrado de Dios y se elevó por los aires, yéndose lejos de él.
De mi parte me agrada mucho más la forma de ser y proceder de Lilith, es muy similar a la mujer moderna, la cual, [no me avergüenza en absoluto admitir,] siendo muchas veces más juiciosa que nosotros los varones, no busca “voltear el pastel”, no busca la venganza, sencillamente aboga por la igualdad de género, la equidad, cosa que a veces los varones, llenos de prejuicios de abuelos no llegan a entender y luego se preguntan por qué todo acabó de repente, como si el amor fuese un contrato o un papel firmado, donde la mujer es casi siempre la que lleva las mayores clausulas. Me pareció interesante escribir de ello ahora, como dicen los sabios de todos los tiempos: “no hay nada nuevo bajo el sol”. Espero no olvidarlo jamás.
A las mujeres nos juzgan cuando queremos tener los mismos derechos que los hombres, gracias por este post
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