Otra noche más para existir
Las 3 de la Madrugada, una noche más, extraña de por sí pero grata y yo mientras escribo esto, con el calor que hace últimamente, estoy desnudo desde la cintura hasta el cuello; un pantalón corto y nada más, ¿A dónde dejé las casacas gruesas para el invierno?, bajó un poco la temperatura, se siente cálido, suave. La noche es como la vida de campo, es un momento de mucha tranquilidad y silencio, me está gustando, últimamente me agrada trasnochar, casi duermo mis ocho horas completas (o siete) pero obviamente despertando un poco más tarde, porque es interesante apreciar la quietud que acompaña a estos momentos y aprovecharlos, subo al segundo piso de mi casa y aunque por la iluminación de la ciudad no puedo ver ninguna estrella arriba (¡Las echo de menos!) siento la calma del ambiente que me envuelve y poco a poco me vuelvo parte de él, muy diferente a las horas en donde está el sol irradiando; es curioso porque la maquina de la vida nunca se detiene, de seguro al otro lado del mundo la...